jueves, 28 de agosto de 2008

No es una noche cualquiera (8)


En ese momento todo queda quieto, nada se mueve, solo puedo sentir tú respiración que se enreda con la mía, y mi corazón latiendo cada vez más rápido, empiezo a imaginar tus labios pegados con los mios, hasta sentirlos y hacer que pierda el sentido. Mis manos empiezan a recorrer cada centímetro de tú cuerpo.
Pero al abrir mis ojos ya nada existe...


¿Por qué?

No hay comentarios: